Venezuela recupera su conectividad aérea internacional tras meses de aislamiento
Tras un periodo de severas restricciones y la suspensión total del espacio aéreo en noviembre pasado, Venezuela ha iniciado un proceso de normalización en sus conexiones internacionales.
El anuncio más esperado se produjo el pasado 11 de febrero de 2026, con el retorno de las principales aerolíneas internacionales a los aeropuertos del país, liderado por la reanudación de la ruta Bogotá-Caracas de Avianca este jueves 12 de febrero.
La reactivación se produce tras la caída del gobierno de Nicolás Maduro y el levantamiento de las alertas de la FAA, lo que ha permitido que las compañías reprogramen sus frecuencias. Según el cronograma oficial y datos de la industria, el retorno será escalonado:
Air Europa: Retoma operaciones el 17 de febrero.
Laser Airlines: Reinicia la ruta hacia Madrid el 18 de febrero.
LATAM: Volverá a conectar con Colombia el 23 de febrero.
Turkish Airlines y Plus Ultra: Iniciarán vuelos el 3 de marzo.
TAP Portugal: Programada para el 30 de marzo.
En cuanto a la conectividad con Estados Unidos, Copa Airlines ya ha habilitado la venta de boletos para la ruta Caracas-Panamá-Miami, permitiendo conexiones diarias bajo una sola reserva.
Por su parte, American Airlines ha declarado oficialmente que "está lista" para volver a operar vuelos directos tras siete años de ausencia, aunque la fecha exacta del primer vuelo sin escalas aún depende de aprobaciones regulatorias finales en Washington y Caracas.
Vicky Herrera, presidenta de AVAVIT, calificó este momento como un "proceso de estabilización" necesario para que el turismo en Venezuela recupere competitividad. Uno de los efectos inmediatos de esta mayor oferta es la drástica reducción en los precios de los boletos; rutas como Bogotá-Caracas, que llegaron a costar entre 800 y 1.700 dólares durante la crisis, ahora se ofrecen desde los 286 dólares para viajes de ida y vuelta.
A pesar del optimismo, el sector reconoce desafíos estructurales. La estabilización de los servicios públicos, como la electricidad, es vital para que los hoteles puedan operar sin depender de plantas generadoras, lo que reduciría aún más los costos operativos y mejoraría la oferta final para el visitante internacional.




