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La hoja de ruta, clave en nuestra estrategia de negocio

22 de Junio de 2022 10:58pm
Redacción Caribbean News Digital
hoja de ruta

Por Juan Barjau, experto en comercialización y distribución turística

En la final del mundial de Berlín de 2009, Usain Bolt detuvo el cronómetro de los 100 metros lisos en los 9,58 segundos, estableciendo el récord del mundo de la modalidad ¿Cómo hubiera preparado la carrera el Sr. Bolt si desconociera en realidad la distancia a recorrer? ¿Se hubiera proclamado igualmente el rey de la velocidad? 

Como es lógico, el deporte profesional de alto nivel obliga a grandes sacrificios, estableciendo diferentes estrategias de entrenamiento en función de la actividad a desarrollar. Un velocista ofrecerá un aspecto fornido y musculoso y, en cambio, un corredor de maratón contará con menos volumen muscular y peso. En ambos casos, el resultado es fruto sin duda de un exhaustivo programa de entrenamiento y alimentación sobre la base de unos objetivos preestablecidos. 

En el mundo de la empresa y los negocios ocurre en cierta manera algo parecido. Si no tenemos claro dónde queremos llegar o la distancia a recorrer, es complicado definir unos objetivos claros y medibles. 

Comenzar a correr de repente sin tener claro dónde quieres ir, como hizo Forrest Gump en la inolvidable película de Robert Zemeckis, tiene sentido en la historia que nos cuenta el director, pero sería una mala recomendación para una empresa que está definiendo su plan de negocio para los próximos 5 años. 

La importancia de la foto de partida y saber dónde está la meta. 

En la mayoría de las empresas en las que he colaborado, desde dentro o como externo, a través de la consultoría, Travel Internet Consulting he tratado de aportar una visión estratégica para identificar los aspectos claves que nos permitieran definir y acotar el proyecto a desarrollar. 

El primero de ellos es tener claro cuál es la foto inicial, el punto de partida. Si queremos identificar las necesidades que tiene la empresa debemos preguntarnos, con honestidad y transparencia, ¿Dónde estamos? 

Acto seguido, la siguiente reflexión sería preguntarnos dónde queremos llegar. La cuestión en sí misma puede parecer simple e inofensiva. Sin embargo, cuando nos metemos en la tarea de establecer dónde está la meta, comprobaremos que no es asunto menor y cuesta más de lo que creemos. Os invito a interiorizar el ejercicio con vuestro negocio o reto profesional.

Ahora que sabemos (es un suponer) dónde está la salida y la meta, si establecemos el tiempo que nos gustaría emplear para llegar de un punto a otro, podremos definir la hoja de ruta y decirle al Sr. Bolt que ya puede preparar la carrera. 

Aterrizando los proyectos, objetivos creíbles y alcanzables.  

A la hora de establecer un plan de negocio para una empresa o estratégico para desarrollar un proyecto determinado, es evidente que los retos que se presentarán no serán tan sencillos como los expongo. No obstante, la realidad y la experiencia nos dice que, si somos capaces de concretar los conceptos básicos de nuestra razón de ser como empresa y simplificar los mensajes a transmitir a nuestros clientes, nos ayudará a establecer los objetivos a alcanzar. 

Una última recomendación para despedir esta humilde reflexión, no nos volvamos locos a la hora de establecer objetivos quiméricos o inalcanzables, solo provocará desánimo y frustración en los equipos.  Apliquemos criterio y sentido común para aterrizar el proyecto y, con los pies en la tierra, establezcamos unos objetivos creíbles y alcanzables, afirmación que no está reñida con el esfuerzo y con el rigor. 

Perdonadme, no era la última, pongamos un poco de optimismo en nuestro desempeño que será un buen ingrediente y elemento facilitador para conseguir los objetivos que nos marquemos. 

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