Vilma Espín, mujer de talla excepcional

10 de Abril de 2015 4:58am
corresponsal
Vilma Espín, mujer de talla excepcional

El Grupo Excelencias propone conocer a una santiaguera valerosa, que a pesar de haber sido combatiente de la sierra y el llano y una figura política, fue esposa, madre, abuela, amiga, compañera, heroína. Vilma Espín Guillois fue una mujer de talla excepcional.

Nació en la década del 30 del pasado siglo XX, exactamente el 7 de abril. En la casa # 473 de la calle San Jerónimo entre Calvario y Carnicería creció la muchacha de rostro de nácar, de sonrisa afable, de mirada justa, y a la vez, se formaba una mujer segura, tierna, decidida, valerosa, modesta que dejó atrás las comodidades de las que podía disfrutar para enrolarse con el Movimiento 26-7.

Antes de tomar esta importante decisión Vilma era una estudiante con calificaciones brillantes, que le gustaba el deporte, figuraba como Capitana del equipo de voleibol, soñaba con bailar ballet, estudiaba en Pro Arte de Santiago de Cuba y, como auténtica santiaguera le gustaba la música tradicional y el carnaval santiaguero.

En los muros de la Universidad de Oriente aprendió Ingeniería Química Industrial, fue solista de la Coral Universitaria ya que tenía una bella voz de soprano y se destacó en las manifestaciones contra el régimen de Fulgencio Batista.

Era muy joven cuando decide tener que caminar las empinadas calles santiagueras para llevar o entregar un mensaje del Movimiento o reunirse con el joven Frank País García, a quien admiro muchísimo por su valentía, fueron las primeras tareas que cumplió en la ciudad antes de subir a la Sierra Maestra.

Bajo el mando de Frank País participó en el alzamiento de Santiago de Cuba el 30 de noviembre de 1956, como apoyo a los expedicionarios del Granma. Viajó a México para entrevistarse con Fidel y conocer detalles del desembarco y, fue capaz de convertir su casa en el cuartel general del movimiento revolucionario de Santiago de Cuba.

En la clandestinidad no importaba cual fuera el nombre que representaba su rostro si el de Alicia, Mónica, Déborah, Mariela…lo que si se percibía era su dedicación, compromiso,  responsabilidad en cada tarea que se le asignaba porque se entregaba de una manera especial, sin importarle que su vida corriera peligro, para ella, era más importante la libertad de Cuba.

Fue en México que conoció a Raúl Castro por primera vez, con quien años más tarde compartiría la guerrilla, las órdenes, las victorias y hasta el matrimonio.

Luego del Triunfo de la Revolución Cubana las responsabilidades sociales y políticas no dejaron de estar presentes en la fecunda vida de Vilma, quien además supo compartir el tiempo con la maternidad que en más de una ocasión la sorprendió.  

Desde 1965 hasta su muerte se encargó de la organización de la Federación de Mujeres Cubanas y es por ello que su nombre estará vinculado eternamente a las más significativas conquistas de la mujer cubana. Fundó junto a Raúl y Fidel el Comité Central del Partido, fue diputada a la Asamblea Nacional y miembro del Consejo de Estado.

Recibió múltiples condecoraciones, títulos y órdenes nacionales e internacionales, entre las que se destaca el título honorífico de Heroína de la República de Cuba y el Premio Lenin de la Paz.

Falleció el 18 de junio de 2007 y sus restos descansan en el Mausoleo del II Frente Frank País ubicado en la Heroica  provincia de Santiago de Cuba.

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