El nuevo rostro del lujo se vuelca hacia las experiencias y el turismo intergeneracional
Los consumidores de alto patrimonio priorizan las vivencias personalizadas y los viajes significativos por encima de la acumulación de bienes materiales
El mercado global del lujo experimenta una transformación profunda en sus prioridades de consumo, donde la acumulación de bienes materiales cede terreno frente al deseo de acumular vivencias memorables. Según un informe reciente elaborado por la consultora Bain & Co. en colaboración con Altagamma, el gasto en este sector se encamina hacia una notable recuperación global, impulsado principalmente por los viajes, la gastronomía fina y los eventos exclusivos. Esta tendencia refleja un cambio de mentalidad en los consumidores de alto poder adquisitivo, quienes hoy valoran la exclusividad del tiempo y el acceso por encima del estatus visible.
A nivel de facturación, se proyecta que las ventas de bienes de lujo personales alcancen una cifra estimada entre los 365.000 y 373.000 millones de euros. Esto representa un incremento de entre el 1% y el 4%, lo que marca un punto de inflexión positivo tras dos años consecutivos de contracciones. Sin embargo, el verdadero motor del crecimiento se localiza en el segmento de las experiencias de lujo, cuyas previsiones de expansión escalan hasta un rango de entre el 3% y el 7%, respaldadas por un espectacular aumento del 30% en las reservas de ocio y entretenimiento.
Dentro de esta corriente resalta el auge del inheritourism o turismo intergeneracional, un fenómeno en el cual las familias acaudaladas planifican travesías conjuntas y los miembros de la Generación Z adoptan los gustos y preferencias de viaje de sus progenitores. Asimismo, gana terreno el concepto de travesía inmersiva, una modalidad de viaje pausado y personalizado que busca conectar con las tradiciones locales en destinos no tradicionales y menos masificados, un nicho que ha registrado un repunte del 20% en su demanda.
En el mapa geográfico del sector, Estados Unidos se consolida como el mercado líder en el crecimiento de productos exclusivos por primera vez en un lustro, un repunte estimulado en gran medida por la base de consumidores aspiracionales. En contraste, mercados que previamente mostraban un dinamismo acelerado, como Dubái, continúan rezagados debido a las persistentes tensiones geopolíticas en el Medio Oriente, lo que mantiene en vilo la plena recuperación del turismo internacional en esa región.
La evolución actual del sector demuestra que los compradores no solo están dispuestos a desembolsar grandes sumas de dinero, sino que exigen que dicho gasto se traduzca en autenticidad. El auge de los cruceros de alta gama, que atraen tanto a clientes habituales como a nuevos segmentos, junto con la consolidación de la alta cocina bajo una premisa de consumo selectivo y consciente, confirman que el ecosistema de la exclusividad se define ahora por cómo se vive la vida y no por las posesiones que se ostentan.




