La huelga de personal de Groundforce en el aeropuerto de Barcelona provoca cancelaciones y demoras en el equipaje
El personal de Groundforce en el aeropuerto de Barcelona-El Prat mantiene una huelga desde el cuatro de agosto por condiciones laborales inseguras, afectando a veinte aerolíneas internacionales con cancelaciones y retrasos
Cerca de 1.200 empleados de los servicios de facturación, embarque, gestión de equipajes y operaciones de rampa de la compañía Groundforce en el aeropuerto de Barcelona-El Prat mantienen una huelga activa desde el pasado cuatro de agosto. El personal reclama mejoras urgentes ante lo que denuncian como condiciones de trabajo inseguras y una notable falta de personal. Esta protesta está afectando directamente a las operaciones de veinte grandes aerolíneas internacionales, entre las que figuran compañías como United Airlines, Air France-KLM, Lufthansa y Qatar Airways.
El aeropuerto de Barcelona es la principal puerta de entrada internacional de Cataluña y el segundo aeródromo más transitado de España, gestionando anualmente un flujo superior a los cincuenta millones de pasajeros. Para intentar contener el caos logístico, el Ministerio de Transportes ha dictaminado la obligatoriedad de unos servicios mínimos que exigen a la empresa mantener entre el 35% y el 80% de las operaciones habituales, dependiendo de la ruta. Pese a estas directrices, las demoras, cancelaciones y las incidencias con las maletas continúan siendo elevadas.
Según datos reportados por medios locales, en los primeros cinco días de conflicto se contabilizaron al menos cincuenta vuelos cancelados y más de 1.500 piezas de equipaje permanecían bloqueadas en las instalaciones del recinto. La magnitud de esta crisis operativa ha llevado a diversas compañías aéreas a implementar medidas de flexibilidad para sus usuarios, como la exención de penalizaciones por cambios de billete o la dispensa en la diferencia de tarifas para aquellos pasajeros con trayectos afectados.
United Airlines ha emitido una exención de viaje flexible para los pasajeros con reservas desde Barcelona, permitiendo realizar cambios sin cargos adicionales con el objetivo de mitigar las consecuencias de la huelga. Los viajeros afectados por este conflicto laboral son aconsejados por las autoridades aeroportuarias para que verifiquen el estado de sus trayectos directamente con sus respectivas compañías antes de desplazarse al recinto, dada la inestabilidad que presenta la operativa diaria.
La huelga pone de manifiesto la tensión existente en el sector de los servicios de asistencia en tierra, conocidos como handling, donde los sindicatos exigen un refuerzo de la plantilla para hacer frente a la elevada demanda de la temporada estival. Mientras las negociaciones permanecen estancadas, la incertidumbre se cierne sobre los miles de usuarios que transitan por la infraestructura catalana, complicando la logística de uno de los periodos de mayor tráfico aéreo del año.




