Francia impondrá multas de hasta 150 euros por llevar el torso desnudo en los principales destinos vacacionales
Las autoridades locales de la costa mediterránea y atlántica endurecen los códigos de vestimenta para preservar el orden público frente a la masificación y el repunte de las temperaturas
La recurrencia de las olas de calor extremo en el continente europeo está empujando a los bañistas a desprenderse de prendas de ropa para amortiguar el impacto térmico; sin embargo, los viajeros que opten por transitar por la vía pública con el torso descubierto en territorio francés se enfrentarán este verano a severas sanciones económicas.
Diversos ayuntamientos de la costa del Mediterráneo, del Atlántico y del canal de la Mancha han comenzado a aplicar de forma rigurosa normativas de convivencia que prohíben a los hombres caminar sin camiseta por los cascos urbanos, una medida orientada a regular las conductas en el espacio público durante la temporada de máxima demanda turística.
Uno de los municipios en abanderar esta ofensiva regulatoria es Narbona, en el suroeste del país, cuyo consistorio ha decretado el veto absoluto al nudismo parcial fuera de las áreas de baño estrictas. La administración local justificó la implantación del decreto bajo la premisa de preservar la tranquilidad pública, garantizar el respeto al entorno residencial de los habitantes autóctonos y apuntalar el atractivo comercial del centro histórico de la urbe.
El cuerpo de la policía local es el encargado de velar por el cumplimiento de la norma, y las autoridades municipales confirmaron a la corporación británica BBC que una quincena de infractores ya han sido procesados administrativamente.
El endurecimiento de los códigos de conducta refleja una creciente polarización social en el país entre los defensores de los valores de tolerancia y el tradicional laissez-faire francés frente a los sectores políticos que promueven el retorno a las costumbres tradicionales. Este debate de identidad ya propició intensas polémicas en años precedentes en torno al uso de prendas de baño de cobertura completa como el burkini en las playas de la nación.
Asimismo, la puesta en marcha de estas medidas restrictivas coincide con el auge del sentimiento de rechazo hacia la saturación de los destinos turísticos (anti-tourism) y el esfuerzo de las instituciones por forzar a los visitantes a asimilar las normas de convivencia locales, una tendencia que se manifiesta con especial fuerza en Francia y España, las dos potencias que lideran la recepción de pasajeros a nivel mundial.
Los datos de consumo del sector sugieren posibles focos de fricción para las cadenas de distribución turística en el corto plazo. De acuerdo con los registros estadísticos de un informe sectorial de la firma Perspectus Global, de los 102 millones de visitantes internacionales que captó el mercado francés durante el pasado ciclo, un 28% de los varones encuestados considera aceptable transitar sin prendas superiores, un indicador que choca de forma directa con los nuevos marcos legales dirigidos a asegurar la sostenibilidad económica y la paz social de los enclaves vacacionales.




