Protesta contra el turismo masivo en Mallorca termina en altercados con intervención policial y ocho heridos
Una masiva manifestación contra el turismo masivo en Palma de Mallorca derivó en enfrentamientos con la policía antidisturbios, dejando al menos ocho heridos y avivando el debate sobre la vivienda y la masificación
Una manifestación convocada bajo el lema “Menys Turisme, Més Vida” congregó este domingo en Palma a decenas de miles de personas —estimadas en unas 25.000 por la policía y hasta 70.000 por los organizadores— en una de las mayores protestas contra la masificación turística registradas en Mallorca.
La marcha, orientada a reclamar controles más estrictos sobre el número de visitantes y soluciones urgentes frente al encarecimiento de la vivienda y la presión ambiental, transcurrió de forma pacífica por el centro de la ciudad hasta que se produjeron tensiones en las inmediaciones de Ses Voltes y el Parc de la Mar.
Tras restricciones de acceso impuestas por motivos de seguridad y el lanzamiento de objetos, principalmente botellas de plástico, por parte de un pequeño grupo de manifestantes contra las fuerzas de seguridad, la Policía Nacional respondió con cargas de porras y disparando cerca de 20 balas de goma para dispersar a la multitud. Como resultado de los enfrentamientos, los servicios de emergencia atendieron a ocho personas en el lugar, trasladando a dos de ellas a centros hospitalarios con heridas leves, entre ellas un hombre con una brecha en la cabeza.
La plataforma organizadora denunció que la isla ha superado todos los límites al convertirse en un parque temático enfocado en los visitantes, señalando que el turismo masivo ha disparado los precios del alquiler, tensionado los servicios públicos y transformado los barrios a expensas de los residentes locales. Durante la protesta se exhibieron pancartas exigiendo restricciones a los cruces, jets privados y alojamientos turísticos, en un contexto donde Mallorca recibió a más de 13 millones de visitantes el año pasado.
Estos incidentes se suman a la creciente ola de movilizaciones contra el sobreturismo que sacude a diversos destinos de España, como Ibiza, las Islas Canarias y Barcelona, evidenciando el profundo malestar social ante un modelo turístico que los colectivos ciudadanos consideran insostenible para el medio ambiente y los habitantes locales.




