Gremios de la aviación exigen suspender el nuevo sistema de control de la UE ante colas de hasta siete horas
Las principales asociaciones de aerolíneas y aeropuertos advierten de un colapso inminente en las terminales si Bruselas no flexibiliza los registros biométricos en plena temporada estival
El ecosistema de la aviación comercial en el Viejo Continente ha entrado en una fase de máxima alerta debido al impacto operativo del nuevo Sistema de Entradas y Salidas (EES) de la Unión Europea. Apenas unos meses después de su lanzamiento oficial el pasado mes de abril, las principales organizaciones de la industria del transporte aéreo han enviado una carta abierta conjunta a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. En la misiva, los líderes de ACI EUROPE, Airlines for Europe (A4E) e IATA advirtieron de manera contundente que la implementación actual está provocando graves consecuencias operativas y sometiendo a los aeropuertos a una presión insostenible.
De acuerdo con el documento emitido por las patronales aéreas, la falta de una intervención institucional inmediata ante las semanas cumbre de desplazamientos estivales podría desencadenar un desastre sin precedentes para el turismo internacional. Los firmantes enfatizaron que, como representantes del sector, tienen la responsabilidad de alertar sobre un empeoramiento significativo de una situación que ya resulta sumamente compleja y punitiva para los pasajeros. La preocupación principal radica en la incapacidad de las infraestructuras actuales para procesar los flujos masivos bajo los nuevos requisitos de control.
Los reportes de colapsos y fallas logísticas ya se multiplican en varios de los centros de conexiones más importantes de la región. En el aeropuerto Humberto Delgado de Lisboa se han registrado tiempos de espera que alcanzan las siete horas, mientras que en la terminal de Milán-Malpensa un centenar de viajeros quedó varado en la pista tras perder su vuelo debido a una fila de control fronterizo de tres horas. Las asociaciones del sector denuncian que los tiempos de espera promedio en los momentos de mayor congestión ya alcanzan regularmente las cinco horas, obligando a multitudes de usuarios a aguardar a la intemperie en los alrededores de los edificios terminales.
Esta acumulación de retrasos masivos ocurre a pesar de que algunos destinos turísticos de gran relevancia ya han tomado medidas de emergencia de manera unilateral. Un ejemplo notable es Grecia, país que optó por suspender temporalmente la toma de datos biométricos para los viajeros procedentes del Reino Unido hasta el próximo mes de septiembre con el único fin de agilizar los trámites de entrada. Sin embargo, los gremios insisten en que estas acciones aisladas resultan insuficientes para contener la crisis de flujo que se avecina en el resto del espacio comunitario.
Las proyecciones para los meses de julio y agosto pintan un panorama sombrío, ya que se espera que unos 40 millones de pasajeros adicionales ingresen al Espacio Schengen en comparación con los dos meses previos. Ante esta masiva oleada de visitantes, el sector de la aviación ha reiterado que las dificultades actuales inevitablemente se intensificarán si la Comisión Europea no introduce mecanismos de flexibilización urgentes. La industria apela de este modo a una tregua normativa para salvaguardar la viabilidad del turismo receptivo europeo durante su periodo de mayor rendimiento económico del año.




